Desde el inicio de la invasión a Ucrania, Rusia ha sufrido un aislamiento del mundo occidental debido a las sanciones y prohibiciones, pero en vez intentar solucionar la situación, el Kremlin ha abrazado esta separación. Putin ha decidido lanzar una campaña de represión sin precedentes contra los medios de comunicación, las voces disidentes y las protestas contra la guerra. Su última decisión ha sido reprimir la libertad de prensa con una nueva ley que prohíbe informar de la guerra en Ucrania.
Este pasado 4 de marzo Moscú aprobó una ley de prensa para prohibir a los periodistas informar sobre la guerra que mantiene contra Ucrania. Según el Gobierno ruso esta ley está diseñada para evitar la desinformación y la difusión de noticias “falsas” sobre sus fuerzas armadas (lo cual incluye el “la operación militar especial” en Ucrania). Los medios de comunicación no tardaron en alzar la voz en contra de este nuevo decreto gubernamental.
Además de prohibir la difusión de información sobre la guerra contra Ucrania, esta ley condena a los periodistas a penas de prisión de hasta 15 años si deciden saltarse la norma, poniendo bajo una gran presión la libertad de expresión, que algunos medios ya han mencionado “ha dejado de existir en Rusia”. A partir de ahora, el Kremlin verificará que ningún periodista o medio use las palabras guerra, invasión o ataques con relación al conflicto bélico en Ucrania, ya que la nueva norma prohíbe su uso.
Según fuentes oficiales del Gobierno ruso, el nuevo decreto “establece la responsabilidad penal por la difusión pública, bajo la apariencia de mensajes confiables, de información falsa a sabiendas que contiene datos sobre el uso de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa”.
Esta nueva ley se aplica tanto para periodistas nacionales rusos como para los corresponsales o enviados especiales extranjeros. Debido a ello, medios de comunicación como BBC, CNN, RTVE o EFE han decidido retirar del país a todos sus contactos, tanto reporteros como camarógrafos o personal de apoyo tras considerar la ley peligrosa para ellos.
“La seguridad de nuestros trabajadores es primordial y no estamos preparados para exponerlos al riesgo de un proceso criminal simplemente por hacer su trabajo” fueron las palabras de la BBC en un comunicado en redes.
Gabriela Cañas, la presidenta de EFE declaró en un comunicado “Lamentamos profundamente este gravísimo ataque a la libertad de expresión; un intento evidente del Kremlin de ocultar la verdad a la opinión pública”.
«Acabo de abandonar Rusia. Con mucha tristeza, pero convencida de que es un paso necesario ante la posible criminalización de nuestro trabajo”.
Érika Reina, corresponsal de RTVE
Restricciones a Facebook, Twitter e Instagram
Por otro lado, el regulador de comunicaciones ruso, Roskomnadzor, también ha bloqueado el acceso a diversas redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram debido a los múltiples mensajes de los medios de comunicación condenando esta ofensiva a la libertad de prensa en Rusia.
De igual modo se ha vetado el acceso a páginas web de varios medios extranjeros, como la BBC o Deutsche Welle por supuestamente difundir “contenido engañoso o falso” sobre la guerra en Ucrania.
Según Amnistía Internacional “Esta situación condena a la población rusa, por negárseles el acceso a información imparcial y objetiva, a no saber qué es lo que realmente está ocurriendo en Ucrania”.
Debe tenerse en cuenta que ya en 2021, Rusia ocupaba el número 150/180 en la clasificación de Reporteros Sin Fronteras sobre la libertad de prensa a nivel mundial, resta saber que puesto va a ocupar a finales de 2022 si la situación no cambia.
