Nicolás Sartorius, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas, en el CIP


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Nicolás Sartorius en el CIP

El actual vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas, Nicolás Sartorius, ha participado en un desayuno informativo en el Club Internacional de Prensa. Sartorius, que fue político opositor a la dictadura franquista de gran relevancia, fundador junto con otros sindicalistas de Comisiones Obreras y diputado del Partido Comunista y de Izquierda Unida, ha precisado al principio de su intervención que, aunque no es político en activo, ‘‘todo lo que hago es política.
 
La condición de la fundación como ‘‘think tank, centro de pensamiento’’ ocupa en la actualidad buena parte de la actividad del invitado al encuentro informativo, desde el que ha analizado la delicada situación por la que atraviesa España. En su opinión, hay dos factores clave para explicar esta situación; el primero, un sistema económico endeble que se apoyó en sectores como el de la construcción, con muy poco valor añadido; el segundo, la etapa de transición que atravesaba la Unión Europea y que impidió que hubiese implementado los recursos necesarios para ayudar a un país en plena crisis.

Frente a estos problemas estructurales, Nicolás Sartorius ha señalado cómo Barack Obama ha conseguido reducir los niveles de paro y contribuir al saneamiento de la economía: mientras que España se alienaba con los acreedores, renunciando a una política expansiva: ‘‘EE. UU. ha comprendido que cuando entra un herido, hay que hacer una trasfusión, mientras que en España hemos recurrido a las sanguijuelas’’. Sartorius refrendó esta tesis con números: de los cuatro billones de euros inyectados en la economía estadounidense a los cuatro millones de euros en la UE –‘‘y por el miedo al resultado de las elecciones europeas’’–. Como solución, Sartorius no duda en señalar el I+D+i como apuesta de futuro, ya que ‘‘apoyarse en el turismo y las exportaciones para tirar del PIB no será suficiente’’.

Nicolás Sartorius también ha comentado la fragilidad de la actual creación de empleo, en un panorama de contrastes: ‘‘Por primera vez, algo impensable, hay situaciones de exclusión social, gravísimas en el caso de los niños y, sin embargo hay más millonarios que nunca. Si se crean empleos precarios, que vienen y van, no hay expectativas y por lo tanto, no habrá gasto’’. ‘‘Por otra parte, el desprestigio de las instituciones y la corrupción –el cáncer de la política–, han propiciado el desencanto de la sociedad, que aumenta con factores como la existencia de los paraísos fiscales, en donde se refugian unos 32 billones de euros’’.

El invitado al encuentro informativo no ha eludido ningún asunto de actualidad, desde la petición de independencia de Cataluña –‘‘hay que reformar la Constitución en un sentido federal, como culminación del estado de las autonomías… el derecho a decidir no está en ninguna constitución’’–, a la figura de Felipe VI ––‘‘creo que es consciente de que debe reinar, no gobernar, y desde ese papel puede ayudar al desarrollo del país’’–, pasando por la irrupción de movimientos sociales y partidos políticos como Podemos –‘‘en estos casos, la izquierda debe hacer los deberes y recuperar el terreno perdido con discursos nuevos y liderazgos inteligentes, volver a ser un revulsivo.
 
Conozco el programa de Podemos, y he hablado con representantes suyos: Pienso que hacen reivindicaciones lógicas, como protestar ante una ley hipotecaria del siglo XIX, pero otras las veo inviables. El futuro dirá si pasan de ser una respuesta coyuntural a estructural’’–.Y ha recordado la importancia del consenso para avanzar en política y en el progreso de la sociedad, como sucedió en la Transición, cuando trabajaron juntos tanto la izquierda como políticos procedentes de la dictadura franquista.

Durante todo el encuentro, Sartorius ha abordado, además, cuestiones de política internacional, como la importancia de España para Latinoamérica, la actual fragilidad de Francia como contrapeso de Alemania, la fallida primavera árabe o las tensas situaciones vividas en Ucrania o entre Palestina e Israel que, en su opinión, suponen –‘‘un grave problema pero no las posibles causas de una III Guerra Mundial’.